Job 42:5 De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. (RV60)
El hombre en la Biblia llamado Job dice en el versículo de arriba, “había oído hablar de Ti con mis oídos en el pasado, pero ahora te he visto de verdad con mis ojos.” Es decir el conocimiento mental de Job sobre Dios se convirtió en conocimiento del corazón. Su comprensión intelectual se convirtió en experiencia verdadera.
¿Por qué? ¿Qué había sucedió que cambio su “conocimiento de libro” a “experiencia de la vida real”? ¿Asistió al seminario “Las Siete Llaves para el Poder de Dios”? ¿Consiguió el más reciente éxito de librerías, “Diez Secretos al Exito Espiritual”? No, desafortunadamente Job, él tuvo que aprender a la manera pasada de moda: pruebas, sufrimiento, probando.
Dios permitió que Job fuera refinado y purificado - prueba al fuego. En un día perdió su familia, sus posesiones, su propiedad y su salud. Su esposa y amigos hicieron todo que pudieron para conseguir que Job se tenga compasión y maldiga a Dios. Job únicamente respondió que lo que él tenía era Dios, y Dios era libre de darlo, o tomarlo, como a El le placiera.
Una vez que la prueba de fe en Job hiciere su trabajo (él pasó con todo éxito), él proclamó su nueva comprensión encontrada de Dios. Hasta que su fe fue probada, hasta que su comodidad fue quitada, sus logros removidos y hasta que el se paró solo con Dios contra la crítica y los escépticos… hasta que toda esa dificultad ocurrió, Job admitió que él solamente entonces “oyó” de Dios, pero de verdad “no lo había visto”.
Esa es LA BENDICIÓN de los seguidores de Cristo, que cada dificultad que aguantamos nos acercamos más a Dios, para conformarnos más en la imagen de Jesús. Eso hace de los siervos del Señor a la única gente en el planeta que puede dar la bienvenida y abrazar al sufrimiento y a las pruebas, sabiendo que Dios tiene siempre un propósito, un plan y una bendición para quellos que eligen buscarlo (Romanos 8:28).
¿Ves las dificultades de la vida como bendición? ¿Has pensado siempre en ello?
Por Brent Riggs
www.seriousfaith.com
Salmos 119:33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.