Santiago 4:17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. (RV60)
Como siervos seguidores de Cristo vivimos con un nivel mayor de “hacer lo bueno”. Somos responsables de proactivar y reactivar el hacer lo bueno.
Por ejemplo, si sabes de alguien que está en necesidad, debes hacer lo bueno, ambos reactivando y proactivando; reactivando no tomando de él lo qué no tiene, y proactivando dándole lo qué no tiene, a la medida a la cual el Señor te ha dado. O conoces quizá a alguien que realmente esta lastimado espiritual o emocionalmente. Haces lo bueno reactivando no haciendo algo que lo lastimará aún más; y haces lo bueno proactivando extendiéndole la mano y le das tu tiempo y amor ayudandole a pasar el dolor.
Es importante entender la diferencia. Reactivar haciendo lo bueno significa no hacer algo malo. Proactivar significa que haces algo bueno que no te fuerzan a hacer. Un ejemplo tonto, pero uno que ilustra el punto sería una persona desamparada varada en el lado de la carretera. Reactivo, no lo arrollarías y no le harías cosas peores. Eso es hacer obviamente loi bueno. Proactivar, pararías y le ofrecerías ayuda. Eso es bueno “que sabes que hacer” pero no te fuerzan a hacer. Si evitaras simplemente de arrollarlo, pero no pararas para ayudar, no estas haciendo algo que sabes es bueno, y no sería pecado. (no hagas una excepción a la analogía; Sé que puede ser peligroso parar y recoger gente hoy en día).
Cuando pasamos una ocasión “de hacer lo bueno”, no es simplemente una cuestión de oportunidad faltada; es pecado. Para el mundo, es solo decir que “no hice lo incorrecto o malo”. Para el cristiano, debemos poder decir, “no sólo no hice malo, sino que también hice lo que sabía que era bueno”.
¿Cómo sabemos qué es “hacer lo bueno”? El Espíritu Santo conduce nuestra conciencia y la Biblia nuestra voluntad. Dios nos condena, nos dirige e incita para saber cuando y cómo a hacer lo bueno. Cuando hacemos caso omiso o desobedecemos nuestra conciencia dirigida por el Espíritu Santo, entonces hemos. Cuando la Biblia nos revela que es bueno (alimentar a los pobres, proteger al inocente, cuidar a las viudas y los huérfanos, etc.) y simplemente no lo hacemos, entonces es pecado.
Ahora, toda persona no puede hacer cada cosa buena. Sin embargo, ese no es nuestro problema. Nuestro problema es hacer simplemente el bien en las cuales tenemos conocimiento y oportunidad. Dios nos llama para hacer lo bueno mientras que la oportunidad se presenta a través del día en vez de no hacerle caso o pasando cerca como apresurándonos para nuestra propia orden del día, nuestro propio deseo y nuestras propias necesidades.
Hay muchas oportunidades de hacer el bien para otros cada simple día ya sea una palabra buena, una oración, ayuda financiera, servir a otros o compartir el Evangelio. Si sabes como hacer estas cosas, buscarlas, orar por la oportunidad, y no lo haces ..... es pecado.
Busca hoy la oportunidad de “hacer lo bueno”, y ve si Dios no te bendice para ello.
Por Brent Riggs
www.seriousfaith.com
Salmos 119:33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.